El idilio actual entre el cine de terror y el público, no alcanzaba seguramente cotas tan intensas desde la década de los 80, cuando la comunión con toda clase de sagas, secuelas, y títulos imprescindibles (El Resplandor, La Cosa, o Hellraiser, por citar algunas), esparcieron su semilla sobre toda una generación, tocada por la magia de un tipo de cine generalmente tan imperfecto, como codiciado y emotivo para el respetable.
El carácter independiente, protegido en el género por nuevos estudios como A24 o Blumhouse, permite en la actualidad, a toda una nueva a ola de realizadores, explotar el ingenio con una premisa muy sencilla, costes de producción mínimos, reducir los tiempos de rodaje, y buscar el máximo beneficio posible en taquilla, algo que Obsession, ópera prima de Curry Barker, cumple en todos sus puntos de manera tan extricta, que hasta el propio Jason Blum se encarga de apadrinar al film, en su habitual parcela como productor ejecutivo.
A partir de su propio guión original, Curry Barker pone en marcha su primer largo, tras una serie de exitosos cortometrajes, y aquel destacado producto lanzado directamente en YouTube, llamado Milk & Serial, un found footage muy enfermizo, rodado con apenas 800 dólares de presupuesto, que en sus 60 minutos de duración, ya mostraba el gusto del joven realizador por los enfoques malsanos, tensados hasta el extremo para provocar la máxima incomodidad en el espectador.
Mucho cuidado con lo que deseas, Barker expone en Obsession, las posibles consecuencias catastróficas de arrastrar emocionalmente a tu lado, y por la fuerza, a la chica de tus sueños, tras aplicar un embrujo de carácter sobrenatural, elementos muy reconocibles dentro del género, bien explotados desde ese manto de oscuridad predominantente nocturno, apoyado en escenarios mínimos, y con una atmósfera irrespirable, con los que el realizador consigue atrapar la propia naturaleza del concepto romántico, en su esencia más salvaje y primigenia, quizá por aquello de que el amor duele, o que quien te verdad te quiere, te hará sufrir.
Una fábula moral, gradualmente tensa, que acaba rompiendo la cuerda en su último acto, para abrir su particular y memorable caja de los truenos, entre la sátira y el exceso, en ese punto donde arriesgar con la forma y el contenido, elevan el tono de la producción a niveles óptimos de convicción, contagiando ese frenesí tan genuino en el espectador, que igualmente, provoca esa ansiada mezcla entre la risa nerviosa y el entusiasmo, factores rara vez expresados en pantalla con tanta complicidad.
Como consejo, este es un film que se disfruta en la sala oscura, rodeados si puede ser, del público adecuado, Obsession ha costado apenas 750.000 dólares, pero puede presumir de unos esforzados apartados técnicos, entre los que destaca el sonido, y algunas fases del montaje (del que se ocupa el propio realizador), elementos necesarios para que la apuesta de Barker funcione, mientras el uso de lo artesanal, expresado principalmente en un adecuado trabajo práctico de maquillaje, el cual espera turno pacientemente agazapado, para explotar sus cualidades en el tramo final.
El otro espectro que Barker se esfuerza en cubrir, como pieza indivisible de su apuesta, es contar con una pareja de actores que hagan convincente el relato, un factor muy bien expresado a caballo entre la vulnerabilidad de Michael Johnston, que da vida a Oso con bastantes matices, tantos como las capas que plantea su ambiguo personaje, y la verdadera reina de la función, una Inde Navarrette entregada en el papel de Niki, víctima y a la vez verdugo, en una composición extrema y compleja de la que sale más que airosa, en el inusual terreno de lo memorable, y expresando momentos sobrados de convicción, verdaderamente espeluznantes.
Finalmente, y tras conquistar el pasado Festival de Sitges, con los premios del Público y el Jurado, Obsession marca uno de esos puntos de inflexión que ya obtuvieron títulos recientes del nuevo milenio, tales como It Follows, o Hereditary, verdaderos iconos del mejor cine de terror para el aficionado al género, a los que, y por derecho propio, se une la ópera prima de Curry Barker, un film que teniendo en cuenta su ya destacado éxito comercial, alcanzados ya los 300 millones de dólares de recaudación, (lo que demuestra que el boca a boca funciona desde siempre, como la mejor herramienta de seducción para este tipo de producciones), deja el espacio suficiente para afirmar, casi sin margen de error, que con apenas 26 años, ha nacido una nueva referencia para el género, un joven talento al que indudablemente, habrá que seguir la pista.
Obsession se estrena el próximo viernes 26 de junio.











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