Crítica a 'No hay otra opción': Un Park Chan-wook más reivindicativo, sigue explorando con maestría las profundidades del corazón humano.


 Hace ya un tiempo que los realizadores surcoreanos, vienen denunciando la más que evidente desaparición del estado del bienestar, en su peculiar territorio dividido, una preocupación quizá extensible a cualquier rincón del planeta, pero que en el país asiático, se hace más pronunciado, por ese momento de próspero auge tecnológico, que experimento a principios del nuevo milenio , y que de algún modo, una vez explotada la burbuja, ha hecho aún más grande la brecha entre ricos y muy pobres.

Como director relevante dentro del cine contemporáneo, Park Chan-wook es sin duda uno de esos nombres tan referenciados, como justamente reverenciados, por su capacidad para exportar su discurso fílmico, entre lo exótico y lo vanguardista, al resto del mundo, desde la celebrada trilogía de la venganza, hasta la más reciente Decision to Leave, donde reinventaba con maestría los códigos de todo un género cinematográfico, ejecutando un auténtico neo-noir, cuyas formas novedosas pertenecen sin duda al siglo en curso, mientras no descuidada su principal meta como autor, consistente, como decía el mítico Roger Ebert, en dejar al descubierto las profundidades del corazón humano.

Nueva adaptación de la novela 'The Ax', que ya fue llevada al cine por Costa-Gavras (al que está dedicado el film) en 2005, bajo el título de Arcadia, y de cuyo guión se ha ocupado el propio realizador, básicamente para llevar la historia a su terreno, y explorar las posibilidades estéticas de los personajes perfilados en su origen por Donald E. Westlake, y donde su protagonista, ve como su universo de comodidad entra en peligro, cuando le despiden de la empresa papelera en la que ha trabajado durante veinticinco años, será entonces cuando empiece a contemplar desesperado, la posibilidad de ejecutar un macabro plan que le permita ser readmitido.

Comedia negra ambientada entre el otoño y el invierno, en la que el realizador coreano ejecuta su notable y estilosa habilidad, para retorcer los escenarios del film, y sumirlos gradualmente en la oscuridad de su peculiar relato criminal, con un envidiable equilibrio para la puesta en escena, el cual le permite afrontar con decisión los diferentes temas que componen un argumento, inicialmente a caballo entre el relato familiar, algo disfuncional, y el excéntrico mercado laboral, globalizado y extremadamente competitivo.

Del reparto, destaca el reencuentro entre el realizador y Lee Byung-hun, con el que no trabajaba desde Joint Security Área (2000), y al que entrega el personaje protagonista en un alarde cómplice, tras un cuarto de siglo en el que ambos, han convertido sus carreras en exitosos ejemplos de proyección internacional, dentro de un reparto que brilla a nivel general en todos sus perfiles, demostrando nuevamente la capacidad del realizador, en su minucioso trabajo con los actores.

Finalmente, la decimocuarta película de Park Chan-wook tras la cámara, vuelve a dejar constancia de su incuestionable talento creativo, y de ese compromiso por tratar temas de actualidad que representa No Other Choice, algo que hace sin renunciar nunca a su particular visión como autor, cuidando ese gusto por los detalles, y las formas narrativas sofisticadas, mientras sigue explorando las profundidades del corazón humano, factores todos ellos, que le han llevado a posicionarse como uno de los realizadores más valiosos de su generación.

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