35 Fancine: Festival de Cine Fantástico Universidad de Málaga. Día 3, 'La larga marcha', 'Alpha', y 'Gaua'.


 14/11/25


Viernes de pasión fancinera a las puertas del fin de semana, el epicentro de los agobios, los contenidos que se amontonan, la falta de sueño, de tiempo físico para poder contarlo todo, ¡bendita sea la sensación de estar vivo!, para entenderlo hay que disfrutar el Fancine a todos los niveles, y no son pocas las ofertas y actividades paralelas que ofrece, algo deslucidas en esta ocasión por el clima adverso, pero hasta para eso hay solución y refugio, en una parrilla de títulos que intensifican las sesiones añadiendo matinales a su causa, lo que permite estar desde primera hora del día, hasta altas horas del sábado y el domingo, a todo aquel ansioso que no permita dejar escapar, en la medida de lo posible, el mayor número de películas ofertadas. 

Con la vista puesta en las películas a concurso, no en vano pronto habrá que elegir, como es habitual cada edición, el premio 'Gato Rabioso' que otorgamos como parte de la prensa acreditada, al tiempo que también votamos cada una como público, nos sumergimos en la vorágine de acudir a una media de tres proyecciones diarias, intentando recuperar el tiempo perdido que dejaron la resaca de los cortometrajes, e intentando como siempre abarcar todas las ofertas de éste 35 Fancine, sobrado de títulos de interés y contenidos de calidad.

En el campus de Teatinos, la música ha tomado el relevo al caer la noche con el concierto Paisajes Sonoros del Futuro, un recital a cargo de la Orquesta Sinfónica Provincial que, dirigida por José Luis López Antón, se ha realizado con la colaboración de la Diputación de Málaga y el apoyo técnico del Centro de Tecnología de la Imagen (CTI UMA). El público ha llenado el auditorio de la ETSI de Informática y la ETSI de Telecomunicaciones para disfrutar de un programa que ha recorrido algunos de los universos más emblemáticos de la ciencia ficción reciente.

Añadimos algún título del cajón de sastre, que se quedaron una jornada atrás por la falta de tiempo, ya que por desgracia el día solo tiene 24 horas, y en el caso concreto de hoy, recuperamos Gaua, la nueva película de Paul Urkijo, un habitual del Fancine, premiado tanto en cortometrajes como en largos, el cual nos envió un video para contarnos un poco lo que estábamos a punto de ver, y explicarnos porqué en ésta ocasión no pudo venir en persona, inmerso en la promoción de la cinta, que está a punto de estrenarse en salas comerciales.

Para hoy sábado, llegan con fuerza películas tan deseadas como 'The Last Viking', del danés Anders Thomas Jensen, con Mads Mikkelsen de protagonista, tándem que ya dejó en Fancine una joya del calibre de Mænd og høns (2015), también la fruta prohibida que parece ser 'Fuck my son!', calificada X, o la brasileña 'El Agente Secreto', que ya trae consigo algún galardón importante bajo el brazo, en lo que pronto parece, será una triunfal carrera por los principales circuitos de premiación a nivel internacional.

Os dejamos como siempre las vías de contacto, para que resolváis cualquier duda, detalle, o información referente al festival.

Power On! Somos Fusion Freak, con F de Fancine.


CONTACTO: @fancine.org

TWITTER/FACEBOOK/INSTAGRAM: @fancinemalaga




- Fanzriller

LA LARGA MARCHA

A punto de cumplirse medio siglo, de la primera adaptación al cine de una novela de Stephen King, conviene echar la vista atrás, y reflexionar sobre el prolífico impacto que el escritor de Maine ha tenido, desde que maestro Brian De Palma se hiciera cargo de Carrie, en los diferentes géneros, casi siempre terroríficos, que definen su particular estilo como autor.

Precisamente, esta larga marcha no puede definirse como un film de terror, por mucho que pueda provocar una serie de inquietudes similares, planteando a partir de una historia de corte distópico, a modo de macabro juego de supervivencia, en el que un grupo de cien jóvenes se apuntan a un concurso de moda, que consiste en recorrer sin descanso, una serie de carreteras rurales de los Estados Unidos, hasta que el último de los participantes se mantenga en pie, y obtenga fama y gloria, además de un suculento premio, en forma de deseo personal.

Encargados de la adaptación, se encuentran el propio Stephen King, y J.T. Mollner, responsable de la estupenda Strange Darling (2024), en un guión puesto al servicio del austríaco Francis Lawrence, un realizador con más suerte que oficio, responsable de títulos tan celebrados por la taquilla, como dudosos en calidad, dónde se encuentran varias entregas de esa insoportable horterada que son Los juegos del hambre, un estigma que le define más como un prisionero de la estética, que como un verdadero autor comprometido en dar una mayor profundidad a sus trabajos.

En ese punto, si de algo adolece esta larga marcha, es de esa sensación de frialdad expositiva, un aspecto que podría haberse justificado si habláramos de una distopía más lejana, de aspecto más estéril, quizá industrial en el diseño, algo de lo que el tono del film se encuentra muy alejado, mostrando una road movie que pasa perfectamente por actual, con escenarios y paisajes de una América profunda bastante reconocibles, y un punto de tiranía militar de los que vigilan, que tampoco permite augurar apenas, ningún cambio concreto en el plano social o político, factores de ausencia que la cinta tampoco se preocupa de explicar de manera concreta.

Aceptemos por tanto que los reponsables planteen, pese al mencionado enfoque erróneo, un futuro cercano casi a la vuelta de la esquina, algo que a la vista de la deriva autoritaria que nos asiste en la actualidad, parece ahora menos descabellado que pueda hacerse realidad, que cuando la novela fue publicada en 1979, en esa corriente distópica en la que Stephen King publicaba bajo el seudónimo de Richard Bachman, y que le llevo a otros títulos de corte similar como The Running Man, igualmente adaptada bajo la magia del cine de los 80, como vehículo de esparcimiento de un Arnold Schwarzenegger en plena cresta de la ola.

Igualmente, la poca o mucha emoción del film, no viene curiosamente de sus hallazgos estéticos, la crueldad que expone no sorprende en exceso, falta profundidad para mayor convicción, y que la violencia no resulte artificiosa, en todo caso, la implicación de sus actores, es la mejor baza con la que cuenta un trabajo, que por encima de todo tiene a Mark Hamill en el plano secundario, demostrando su enorme capacidad interpretativa, con especial atención a como modula la voz para su personaje, un villano que crece en contundencia gracias a su aportación. De los protagonistas, destaca Cooper Hoffman, que sigue mejorando como actor, aún estando todavía a la sombra de su padre, el legendario Philip Seymour Hoffman, y un David Jonsson más inspirado, dando vida al perfil más noble y auténtico de la marcha, en contraposición de los típicos personajes indeseables tan propios de las novelas de King, aquí algo desdibujados, pero igualmente reconocibles.

Finalmente, la principal conclusión es que quizá J.T. Mollner debería haber ejecutado su propia adaptación, basicamente, porque al realizador Francis Lawrence le puede más la forma que el contenido, un defecto habitual en su cine, que acaba por convertir en inerte, la esencia propia de un subgénero distópico que normalmente, suele aportar brillantes visiones de aquellos horrores que aún estar por venir, algo que La larga marcha esquiva en favor del puro entretenimiento, dando al público un juguete tan vistoso como estéril, que se define más como un producto de consumo, de esos que tanto gusta a Hollywood producir, pero que tan desafortunadamente alejados quedan, de la misma esencia de lo memorable.


- Largometrajes a Concurso:

ALPHA

La prometedora nueva ola del cine francés, en el que un selecto grupo de realizadores ha decidido añadir el concepto más extremo al catálogo fílmico del país vecino, hasta convertirlo en una marca de estilo reconocible en este nuevo siglo, y de entre todos ellos, y con permiso de Coralie Fargeat, es sin duda Julia Ducournau una de las más prominentes embajadoras, de lo que ahora se ha venido a denominar como Body Horror, pero que siempre fue también un asunto Kafkiano, o de la nueva carne, donde el maestro canadiense David Cronenberg es el indudable sumo pontífice.

Como es habitual, y a partir de su propio guión original, la realizadora gala presenta en su tercera película tras la cámara, a una joven de trece años llamada Alpha, una chica con ciertos problemas de adaptación y sociabilidad, que vive con su madre soltera. Tras volver un día a casa con un tatuaje en el brazo, todo comenzará a ir aún más cuesta abajo, a lo que tampoco ayuda la presencia de un extraño virus mortal, el cual arrastra en la sociedad un elevado nivel de paranoia.

Ducournau mantiene el tono obsesivo de sus anteriores trabajos, y ese espectro adolescente tan propicio, para mostrar los particulares descensos a los infiernos de su joven protagonistas, sin duda, expuesta a la etapa más confusa y difícil a la que cualquiera se suele enfrentar en la vida, esa donde la presión social y familiar resultan más apabullantes, y justo donde la realizadora juega con el exceso, y se muestra más obsesiva que nunca en la forma, con infinidad de primeros planos, que buscan con éxito transmitir esa atmósfera asfixiante la que el film hace gala.

Otros temas como la exclusión, la marginalidad, o los peligros de la deshumanización ante la catástrofe pandémica, son expuestos por Alpha de manera evidente, trazando un claro paralelismo con el Covid, mientras el drama familiar crece fragmentado, tomando forma a través de una serie de flashbaks, que intentan arrojar luz a muchas de las incógnitas, provocadas por una narrativa un tanto neurótica, que en último extremo, se atora desmedida en esas metáforas, a caballo entre lo corporal y lo emocional, dejando una sensación final de extrema frialdad.

En los apartados técnicos, destaca el excelente trabajo de maquillaje, para mostrar el carácter tan original de la infección, que muta de manera muy peculiar y kafkiana a los que la contraen, sin duda lo más sorprendente de un film, que también contiene una adecuada banda sonora de Jim Williams, mientras la fotografía de Ruben Impens, hace el resto para dar el tono visual perseguido por la realizadora. Ambos son colaboradores habituales de Ducournau desde Crudo, su primer trabajo tras la cámara.

Del reparto, tanto Mélissa Boros, la Alpha que da nombre a la cinta, como la iraní Golshiften Farahani, que interpreta a la madre de la protagonista, están convincentes e implicadas con sus respectivos personajes, pero si alguien destaca por encima del reparto, ese es Tahar Rahim, que sale airoso de un perfil muy complejo, el cual le exige un enorme esfuerzo físico.

Finalmente, es evidente que Alpha presenta un tipo de película para la que hay que estar mínimamente prevenido, serán más los que desprecien la oferta, que aquellos que verdaderamente disfruten con el exceso de forma y contenido, un viaje por la metamorfosis física y mental, en la que Julia Ducournau se mueve con soltura, segura de sí misma y de su visión, algo que resulta realmente contagioso, por mucho que en ésta ocasión, haya querido estirar en exceso su aliento obsesivo sobre un trabajo, que si bien resulta más imperfecto que los anteriores de la realizadora gala, sigue mostrando sobrados motivos de interés, gracias a su destacado carácter singular.


- Fantástico Iberoamericano:

GAUA

Tercera película de Paul Urkijo Alejo, excelente cortometrajista de títulos tan potentes y premiados como 'Dar-Dar', y ya toda una realidad del largometraje gracias a 'Errementari' e 'Irati', trabajos todos ellos con denominación de origen, como asunto vasco, rodado integramente en su idioma, y cuyo objetivo principal es mantener vivas las leyendas de su tierra, universalizándolas mientras bullen en su cabeza, mientras trae consigo un sinfín de monstruos y folklore autóctono, a los que da rienda suelta en pantalla.

Rodada nuevamente en escenarios naturales, Gaua es un film nocturno, y profundamente oscuro, que se aleja consciente de cualquier luminosidad, para sumergirse en las sombras y contar su particular historia de brujas, maldiciones, y amores imposibles, ambientada en el Siglo XVII, en plena montaña vasca, está narrada de forma episódica, y muestra un exquisito gusto por los detalles, y un enorme respeto por el material heredado.

Los cuatro elementos, fuego, aire, tierra y agua, también juegan un papel determinante en la arquitectura de un film, que va desmadejando las interacciones entre los personajes y la propia historia, de forma no lineal, recurriendo a esos diseños monstruosos tan convincentes, como lo es en general su vistoso fondo estético y visual.

Entre los temas más destacados, se encuentra una poderosa crítica a la inquisición, siempre tan preocupada por destruir lo que no entiende, poniendo cerco a la cultura mágica transmitida por generaciones, y a cualquier manifestación romántica que se salga de la norma, y que como ocurría entonces, intentaba colocar a la mujer por debajo del hombre, sometiéndola plenamente a su voluntad.

Precisamente, Gaua es un trabajo protagonizado por mujeres, y realizado principalmente por un equipo de mujeres en su parte técnica, sin duda,  las que mejor pueden descifrar la parte más íntima y emocional del film, mientras ejecuta su particular grito de guerra, y de plena libertad, escenificado desde casi el primer momento, por ese trío de mujeres sabías, convincentemente interpretadas por Elena Irureta, Ana Gabaraín, e Iñake Irastorza, los tres perfiles más convincentes del reparto. 

Completa como protagonista una correcta y sufrida Yune Nogueiras, cuyas mejores escenas surgen de la química con Erika Olaizola, componente de un plano secundario, donde los perfiles masculinos son bastante más reprochable, y donde tanto Manex Fuchs como Xabi López, resultan poco inspirados en sus respectivos roles, restando intensidad a algunas partes del film donde toman protagonismo.

Finalmente, esta cuidada pieza de Folk Horror, podría haber limitado un poco su carácter reivindicativo, y optar por mantener el imperante tono trágico en sus conclusiones, algo que tampoco resta sus valores, y la más que evidente capacidad de Paul Urkijo, para transportar al espectador a su mundo de fantasía, un espacio bastante huérfano en nuestra cinematografía, que el realizador vasco intenta completar con decisión, garra, y buenas dósis de contagioso entusiasmo.







Publicar un comentario

0 Comentarios